miércoles, 25 de mayo de 2011

De la tierra

Hay algo verdaderamente mágico en trabajar la tierra. 

Algo perverso en sentir cómo se mete bajo las uñas, como se siente en los dedos desnudos del pie.

El experimento de vertir ni demasiada agua ni muy poca, sino bastante diría Sabines.

Olvidar el pasado y dejar de temerle al futuro sólo para ver qué maravillas han brotado de la tierra.

No hay muchas cosas en las conserve yo esperanza, pero una vez que se ocultan las semillas en la tierra y hay que sentarse a esperar a que algo pase.

Es entonces,

(cuando hay que regar con devoción aunque no haya nada)

es entonces que creo que mi fe existe.

martes, 17 de mayo de 2011

Confesiones de una mujer infertil


Escribí esto originalmente en inglés, porque es mucho más fácil confesar la intimidad en una lengua que no es la materna. Lo publico porque quiero romper tabúes, salir del proverbial closet y hablar sobre esta enfermedad que democraticamente ataca. Gracias por leer.




Existe un gran pesar que la infertilidad te trae que nadie intuye hasta que te toca la mala fortuna de experimentarla: El tiempo pasa de una forma inmensamente diferente a como lo sienten los demás.

Vivo atada a un ciclo regular que requiere mi absoluta devoción de tiempo y esfuerzo. Un ciclo en el que sé desde antes que mi corazón se quebrará mes tras mes, como un Sísifo posmoderno.

Este mes he ido ya al doctor ocho veces. He tenido chequeos invasivos, me han sacado sangre y se han roto mis expectativas, y ni siquiera hemos terminado todavía.

Es increíblemente difícil mantener una cara apacible y hacer bromas cuando me preguntan cómo van las cosas. Cuando me preguntas si voy a ir a este evento o a otro mi mente está trabajando a marchas forzadas para determinar dónde estará en mis tratamientos, y me pregunto si podré salir de la ciudad, y la mayoría de las veces no quiero sacrificar una mis últimas preciosas oportunidades, aún cuando sé que terminará dolorosamente.

Algunas mujeres mayores me preguntan cuántos hijos tengo y no puedo mencionar mi pérdida, me preguntan cuándo tendré al próximo, o si estoy embarazada o por qué he esperado tanto. Me duele cada vez pero tengo que tener en cuenta a los demás porque no saben.

Las personas que saben con frecuencia dicen cosas como: "Tienes que relajarte", "Deja de buscarlo" o "Lo mismo me pasó y ahora tengo tres hijos". Duele cuando lo haces menos, no va a suceder si me relajo (y no sé cómo es posible hacerlo con todo lo que necesito hacer cada mes), y tu experiencia definitivamente no es la misma si no han pasado años, si no has requerido asistencia médica invasiva y gastado grandes sumas. No puedo embarazarme de manera natural y ni siquiera sé si puedo llevar un embarazo a término después de mi pérdida.

Lo que pasa es que tengo que apostar ¿ves?, necesito hacerlo, sabiendo que tengo mucho que perder y muy poco que ganar, pero no tendré oportunidad de ganar si me doy por vencida.

Por favor no me digas: "Estás joven". Lo estoy, sólo tengo 32 pero estoy entrando en una menopausia prematura. Así que esto va más allá de mi capacidad de reproducirme. Tengo que aceptar una realidad sobre mi cuerpo que llega mucho antes de lo que debería. Esto afecta mi vida diaria, las cosas que puedo o no hacer e incluso mi relación con mi marido.

Tengo la bendición de tener una hija, una que no batallé para concebir. Sé lo afortunada que soy, muchas de mis hermanas infertiles no tienen esta fortuna. No quiere decir que yo no sea infertil, significa que mi infertilidad es secundaria y que se estableció, afortunadamente, después de un maravilloso embarazo no planeado pero sí muy deseado.

Tengo la mala suerte de pertenecer a dos clubes muy tristes: infertilidad y pérdida de embarazo. Ambos son devastadores, pero combinados son mucho más terribles que cualquier cosa que haya experimentado. Perder la promesa de un hijo es difícil, pero perderla cuando vino después de tanta pena (y una que no he podido repetir) es devastador. Así que por favor no digas "fue lo mejor" sé que mi bebé no tenía esperanza, sé que no fue mi culpa y sé que no había nada en este mundo o el que siga que pudiera haberlo cambiado. Pero aún así duele encabronadamente mucho.

Hasta ahora he dicho todas las cosas que no deberías decir, pero te diré lo que sí: pregúntame sobre esto, déjame hablar, reconoce que esto es real y no un capricho frívolo. Te aseguro que soy feliz, tengo una hermosa familia, y me siento experimentada y exitosa en mi carrera pero esto aún es importante para mí.
Me puedo reír y bromear sobre mi experiencia con fertilización in vitro y sobre estar con las piernas en los estribos mucho más de lo que me sentiría cómoda (pero la vida de una infertil no es una de comodidad). Tengo montón de chistes sobre infertilidad que te harán reír, te lo prometo. Así que ríete, no está mal hacerlo. Cuando me río me siento mejor, y sé que esto no es algo de lo que debería sentirme avergonzada y no necesito ocultar que sufro de infertilidad. Tengo infertilidad secundaria, reservas ováricas disminuidas prematuramente y un endometrio de mierda. Pero también tengo una mente ingeniosa, una voz fuerte, muchos sueños y una fe más o menos fuerte y probada.

Por favor no me trates como si fuera una bomba de tiempo. Hay momentos en los que necesitaré llorar y maldecir. Tengo derecho a mis días oscuros igual que tú. Si te comparto cómo se sintió algo o cómo me lastimó no tengas miedo del tema, y no me digas que lo supere o que siento o pienso demasiado. Te prometo darle la misma importancia a cualquier infierno que agobie también. Porque ¿sabes?, todos tenemos nuestras penas que cargar.

Estoy escribiendo esto porque no me avergüenzo de ser infertil. Tal vez no tenga éxito en tener otro hijo, soy suficientemente realista para aceptarlo, pero no puedo tirar la toalla sin luchar. Tal vez seas parte de mi familia o mi amigo y te aprecio profundamente, o tal vez seas un extraño, que sin duda tenga a alguien como yo muy cerca de su corazón.

Así que, amigo mío, dame la mano y riámonos de estas cartas que me han tocado.


jueves, 28 de abril de 2011

Los países de donde he tenido estudiantes



Hoy se me ocurrió hacer una lista de los lugares de donde he tenido estudiantes extranjeros. De algunos me acuerdo muy bien, hasta de la ciudad de donde eran. De otros no tanto, apenas recuerdo el país.

De todo aprendí mucho.

Como si fueran aquellas estampitas que coleccionaba de niña: las que se compraban en la papelería después de clases para pegarlas en un álbum que nunca se alcanzaba a llenar antes de que se descontinuara y se sacara otro.

Hay quienes marcan en un mapa los lugares en donde han estado. Yo no conozco tantos países: apenas Estados Unidos, Inglaterra, Francia y las Bahamas aparte de México. Pero he tenido la gracia del contacto a través de mis estudiantes.

Me han enseñado mucho, costumbres, modismos, chistes, refranes. He probado un dulce casi negro de Finlandia con sabor amargo y a menta. He aprendido a ser más asertiva de mis estudiantes germano-parlantes. Un australiano me enseñó que la vida es maravillosa si le ve de una manera más casual. Una estudiante china me hizo ver lo difícil que es conectar con alguien cuando además de las trabas del idioma están las sociales y culturales. Los canadienses me sacaron canas verdes con lo exigentes. Los suecos me sorprendieron con lo afectuosos y apasionados que eran. De los brasileiros aprendí que la cercanía del idioma hace todo más difícil. De los estadounidenses lo terrible que es estereotiparlos. Una chica japonesa escribió mi nombre en japonés. Con los franceses descubrí aún más lo que nos unen nuestras lenguas romances.

Mi estudiante de Italia se convirtió en una gran colega y amiga.

Les comparto con afecto la lista de los países:

  1. Alemania
  2. Australia
  3. Austria
  4. Brasil
  5. Canadá
  6. China
  7. Estados Unidos
  8. Francia
  9. Finlandia
  10. Italia
  11. Japón
  12. Suecia

lunes, 25 de abril de 2011

Estas son algunas de las preguntas más memorables de mis estudiantes. Los invito a comentar, a tratar de contestarlas o a añadir a la lista:



  1. ¿Qué significa AM después de la hora?
  2. ¿En México hay playas nudistas?
  3. ¿Por qué en México la leche sabe diferente que en Europa? ¿Le ponen agua?
  4. ¿Por qué si hace tanto calor en México no hay tantas albercas públicas?
  5. ¿Dónde consigo cápsulas de yodo contra la radiación?
  6. ¿Cuánto cuesta un sombrero si eres mexicano en vez de turista?
  7. ¿Por qué los mexicanos les cobran más a los turistas pero son más amables con ellos que con los mexicanos?
  8. ¿Por qué los hombres mexicanos no se afeitan las axilas?
  9. ¿Cómo se dice ‘sauce’ en español? Yo: “salsa” ¿Y ‘salsa’? Yo: “salsa”. Ellos: “¡No!”


domingo, 17 de abril de 2011

Mi mente es fértil

Mi mente es fértil
mis manos también.

Bajo mis manos crece,
bajo mis uñas llenas de tierra,
vida.

Me engaño creyendo que mi jardín crece
por la magia de mis manos,
pero me alegra mi insignificancia
en el gran esquema del universo.

Mi cuerpo sangrante alguna vez fue fértil
y mi sangre crece ahora
sonriente,
alocada y silvestre.

Mi mente es fértil,
más que nunca.
De mi pensamiento obsesivo
se han creado universos.

Mi voz es potente y se multiplica
y por más que se quebre
siempre he de volver a moldear el barro de mi cuerpo.

El día de hoy,
con los pies llenos de lodo,
sonrío
repitiendo esta mantra:

Mi mente es fértil.

miércoles, 13 de abril de 2011

Mi cuerpo es un arcano

Otro poema espontáneo

Mi cuerpo es un arcano,
una caja de Pandora.

Algo oculta dentro.

Muerte, vida, calamidades,
tristeza, olvido, felicidad,
cinismo, sarcasmo,
crueldad,
amor, nostalgia,
risas.

Día a día
algo dentro hace
tic
toc
tic
toc

Soy una bomba de expansión
una granada durmiente.

Por más que me disecten,
que me profeticen,
yo siento que dentro hay algo
cifrado.

En tres días abrirán mi cuerpo como la fruta
sólo para ver qué objetos se esconden dentro.

Y yo sólo quiero desbordarme
derramarme hacia todos los sitios
como la risa.

Mi cuerpo es un arcano
una piedra marcada por dentro y por fuera
con signos extraños.

martes, 15 de marzo de 2011

Estasis

Escribo poco estos días y cuando escribo no edito (esas cosas son del trabajo). Pero dice Queen Loana que es mejor así, que es más cierto, más crudo. Para ella estas palabras que nacen de mi también insomnio. Querida reina, lo que escribiste hoy lo he leído como si fuera para mí, como si fuera sobre mí.


Estasis

Mis días se sienten anegados
tranquilos
no se mueven hacia ningún sitio.

Ya no hay rabia
no hay lamentos desgarrados
no hay tristezas largas.

Tampoco hay movimiento.

Ya lo decía Frida: "mi cuerpo es un marasmo".

Tantos años de ver sus pinturas
sin saber que tendrían tanto significado hoy.

Entiendo más que nunca lo estático
la imagen vampírica que no cambia.

A esto es a lo que le temo ahora
a que mis días no fluyan hacia ningún lado
no hay progreso
no hay cambio.

Escucho el tic-tac de un reloj que sólo tiene segundero...

...y tengo que pellizcarme para no evadirme
porque nunca he aprendido a ser paciente.

viernes, 11 de marzo de 2011

Mi cuerpo sabe

Mi cuerpo sabe lo que yo no me atrevo a decir
incluso lo que a veces olvido.

Mi voz es torpe estos días
no encuentro palabras
mi cuerpo en cambio tiene otro lenguaje
y a pesar de mi obsesión con traducirlo todo
no puedo

Anoche tuve un sueño
y alguien preguntó lo imposible
y en mi sueño mi cuerpo lloró inconsolablemente

Ya no recordaba este dolor
sabía que aún estaba ahí como una extremidad fantasma
pero vuelvo a sentirlo

Mi cuerpo sabe
es mucho más sabio que yo
y no teme decir
lo que yo soy demasiado supersticiosa para poner en palabras.

miércoles, 19 de enero de 2011

El culto del cuerpo

Hace días que las moiras hablábamos del cuerpo. Moira y moira escribieron sobre él.

Yo las leí sabiéndome parte de esa reflexión
y rumié sus palabras
aunque las mías todavía no estaban listas para nacer.

El dilema que vivo es no saber si las cicatrices y el dolor físicos son una forma de rencor.

El mundo me pide que deje el pasado en el pasado, me reclama que no acepte mi realidad y siga con el sabor de mi rabia en la boca.

Pero

¿cómo se olvida el dolor que todavía está presente, la carne fibrosa que ha dejado de ser flexible y limita el movimiento?

Hoy creo que el culto de nuestro cuerpo y nuestras heridas no es rencor. Me niego a vivir pretendiendo que este cuerpo es nuevo porque aceptar mi cuerpo es aceptar el dolor y la alegría, el clímax y la rabia.

Todo en uno solo.

Y declaro la fe en mi cuerpo, este cuerpo que año con año me viene quedando mejor, porque lo conozco y lo siento cómodo, lo siento yo y lo siento mío.

Lo amo y lo odio con fervor

sin medias tintas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

It was 30 years ago today...

...pero el Sgt. Pepper no nos enseñó a tocar.

Hace 30 años murió John Lennon y yo tenía apenas año y medio.

Hace 16 ó 17 comenzamos a guardar un minuto de silencio afuera de los salones de la prepa, sabiéndonos grandes y reaccionarios.

Ahora me rio de nuestras poses y nuestra ingenuidad pero todavía siento la pérdida. Y estos días permanezco en silencio por horas sin dificultad y sin necesidad de la pompa del rito.

Hoy escucho en la radio a Adela Micha hacer una torpe remembranza de Lennon usando canciones de McCartney y de Harrison para hablar de "lo intimista de sus letras" y me rio de la misma sardónica manera que lo haría John.

Hoy que leí la última entrevista inédita en que rechazaba ser un héroe muerto tres días antes de morir.

...and though the news were rather sad
Well I just had to laugh...
(J. Lennon. A day in the life)



jueves, 2 de diciembre de 2010

Todavía

Todavía se me olvida.

Me encuentro distraída haciendo planes
trazando las cosas que haré en esta o esa situación.

Pienso en las cosas que haré la próxima vez

Como si aún fuera posible una próxima vez.

Como si cada día no me alejara más de esa utopía.

Lo de antes,
lo que entonces llamé la primera vez
poco a poco se convierte en en la única
en la última.

No lo sabía entonces.

De haberlo sabido habría puesto más atención.
No me habría estancado en todas las cosas que salieron mal,
esas cosas que iba a cambiar

la próxima vez.

Pero ahora comienzo a aceptar que no la habrá.

Que ese futuro me está vedado
que mi cuerpo ya no funciona
que día a día,
en realidad,
todos nos vamos muriendo poco a poco.

Las formas burocráticas de nuestra vida civilizada:
el seguro médico,
los créditos y las hipotecas,
la nómina y las cuentas,
el historial médico.
Todos esos documentos llevan la cuenta exacta
de cómo nos vamos resquebrajando,
de la descomposición del cuerpo.

Esta máquina no hace sino descomponerse
volverse obsoleta
redundante.

Pero aún así,
todavía
cuando mi mente vaga lo suficiente
me encuentro haciendo listas
para contingencias que no han de llegar nunca
listas de acciones, responsabilidades,
listas de objetos inútiles,
de canciones de cuna,
de palabras de amor,
de cómo podría verse mi sorpresa y mi felicidad
en mi cara.

Pero luego me acuerdo
y las listas se rompen
y se derraman las cosas.

No
la próxima vez no existe.

lunes, 25 de octubre de 2010

Vida anterior

A Iliana y Julieta / a Mariana y Santiago
Muchas vidas atrás tu mundo era el mío
ese mundo que huele a leche y a ese
dulce y molesto olor a vómito.

Hace años que sabía de medidas de polvo
y fórmulas de gotas por kilogramo.

Antes sabía como sostener un pequeño cuerpo
con una sola mano
y hacer con la otra maravillas.

El otro día me di cuenta de esto.

De que hace muchos años emigré del mundo aquel
para no volver jamás.

El mundo mío tiene el olor sudoroso del grafito
y se mide en planas.

En este mundo me voy haciendo obsoleta
día a día.
Empequeñezco y lo desaprendo todo.
El tiempo avanza en reversa
y las cosas todas se vuelven nuevas.

Me gusta este mundo nuevo,
el de su voz clara que me habla en proverbios.

Pero a veces me encuentro
con esa terca enfermedad de la nostalgia
de los que traen encima
muchos años de destierro.

lunes, 26 de julio de 2010

Las salvajes


(Una traidora traducción infiel del original en inglés)

Las salvajes no son
las que andan en las calles de noche
vestidas de negro y acero.

No las que andan de cama en cama
ungidas de sudores ajenos.

Las salvajes
son aún más siniestras,
pagan impuestos y siempre ponen sus alarmas
por las noches.

Siguen las leyes de tránsito y votan.

Han amamantado y llevado a sus crías
amarradas al pecho.

Tienen la piel marcada
con cicatrices de otras heridas
y rodillas a carne viva
y de cirugías
(que los buenos modales
dictan no mencionar a la mesa.)

Las salvajes son aún más peligrosas.

Su barbarie
siempre agazapada dentro
lista
mientras llevan a sus hijos al colegio
o hacen la despensa.

A veces tienen posgrados
y puede que enseñen en universidades
o practiquen derecho,
o algo más
igual de respetable.

Le cantan a sus bebés
y los enseñan a leer

y se quedan estoicas cuando se desangran.

No arman escándalos.

Y a veces,
sólo a veces,
se resquebrajan
comprando verdura
en el supermercado.

P.Z.

martes, 20 de julio de 2010

En un lugar de la Mancha...

Porque tengo insomnio crónico de toda la vida, o porque soy voyerista (metiche diría mi mamá) siempre estoy revisando los libreros de los demás. No por criticar (aunque sí, me declaro snob literaria) sino por buscar algo para leer.

Conciliar el sueño es una de las cosas más difíciles que puedo imaginarme, y hacerlo en una cama ajena mucho peor, por eso necesito leer, ver la tele o perder el tiempo en internet. Hay un sitio donde a veces me quedo donde no puedo hacer ninguna de estas cosas, lo cual hace que me entre un ataque de ansiedad cada noche que tengo que pasar ahí ¿Por qué? No hay tele en el cuarto, bajan el switch del internet y en el librero de la sala sólo están los libros de la SEP y una enciclopedia del hogar.

Esto me sorprendió mucho la primera vez que me di cuenta porque, si bien en México el promedio de lectura es de un libro por cabeza por año (y mira que hay muchas personas que me han encargado su cuota) me parecía que en cada hogar tenía que haber por lo menos un Quijote. Que conste que no digo que todo hispano-hablante lo haya leído, sino que pensaba que junto con el canal 2, alguien se hacía cargo de que en cada hogar hubiera un Quijote y una enciclopedia Salvat roja (esa que creo que se vendía por metro en los setentas).

Ayer estaba esperando en una de esas salas minimalistas de un sitio público y noté que en el librero, además de un jardín japonés y algunas otras chucherías había algunos pocos libros (la mayoría de arte) y me pregunté si el viejo hidalgo se encontraba entre ellos.

y sí.

Ahí estaba.


¿Cuántos Quijotes habrá perdidos en libreros que nunca han sido leídos?

Mi pregunta del mes es: ¿Cuál libro no podía faltar en cada librero al que tenías acceso en tu infancia?

lunes, 12 de julio de 2010

La palabra al acecho

En la facultad el maestro Concho una vez nos dijo que "un libro te llega en el momento preciso", ahora creo que va más allá.

Una palabra llega en el momento que es preciso aprenderla.

Porque me pasa que nunca he escuchado una palabra (sobre todo en otros idiomas) y el día que alguien me la explica parece aparecer por todos los sitios.

Como si hubiera estado esperando agazapada, el momento exacto para devorarme.

¿Y a ti que embrujantes coincidencias te acechan?

viernes, 9 de julio de 2010

Ella habla sola

Ella habla sola.
Se inventa historias y universos
que yo sólo observo.

                   En ese mundo suyo yo no quepo.

Alguien ha de contestarle bajito,
le cuenta cosas fantásticas
y la hace reír
como no ha de reírse conmigo.

                    No me quejo.

Yo estoy siempre inmersa
en un  diálogo interminable,
                     un cuento que no se acaba
                     con los que no están
                     o están muy lejos.

En mi mente le hablo a una voz
que no he escuchado en años.

Me pregunto
si esas voces escuchan algún zumbido,
si de repente les llega esa insidiosa inquietud
de haber olvidado algo.

                     Quizás en esas noches de desasosiego
                     alguien a quien no escucho
                     me esté hablando quedo.

miércoles, 7 de julio de 2010

Todavía en la escuela

Este fin de semana iré a un congreso para profesores de portugués y español. Lo monumental de este evento es que mi universidad me envía y me reembolsará la inscripción (me dicen).

Nunca me imaginé como profesora, pero una vez que caí aquí descubí que me gusta, me frustra mucho, pero me gusta. Lo malo de la educación es que a veces no parece tener mucho campo de crecimiento, uno puede aspirar a la plaza o al tenure dependiendo de dónde viva, pero nomás.

Si alguien escribiera la novela picaresca de mi vida, mi motivación no sería ser caballero ni dama, como el buscón Don Pablos o Moll Flanders, no, la aspiración de mi vida sería tener tarjetas de presentación.

En toda mi vida profesional nunca he tenido una tarjeta de presentación.

Y sí, yo sé que puedo mandar imprimir unas yo misma.

Pero el ego está en que me las dieran.

Volviendo a lo mío, pues estoy tratando de decidir qué charlas y talleres voy a tomar. Hay algunas interesantes, algunas muy buenas para mi trabajo, otras literarias que me interesan que no tienen nada que ver con mis clases. Algunas de las que tomaré tienen que ver sobre cómo lograr que el estudiante realmente aprenda un idioma extranjero.

Y esto me ha puesto a pensar.

Uno de mis insidiosos miedos es pensar que nadie aprende nada de mis clases.

Sí, mis estudiantes aprenden al final a pasar el examen final.

Pero me pregunto qué es lo que realmente yo les enseño.

Ha habido casos que me llenan de orgullo. De los estudiantes que me pidieron les escribiera una carta de recomendación para ir a estudiar a Madrid o para un posgrado todos lo lograron.

Una de mis ex-alumnas, de hecho, estudia Lingüística y Pragmática en España.

Pero no me adjudico su éxito. Creo que mis estudiantes que han aprendido español lo han hecho por sí solos. Mi ayuda es meramente una orientación. Los que no, finalmente recibieron exactamente mi misma ayuda.

Y aunque me gusta dar clases (y aunque quisiera dar de Literatura que es mi especialidad pero nada más tengo de español y redacción) a una le queda ese saborcito del estancamiento.

Porque a pesar de los veintipico de años que fui estudiante y los muchos otros de ejercer...

...no salgo nunca de la escuela.

jueves, 1 de julio de 2010

Soy un algodón

"Soy un algodón"

Dijo M como proverbio de la descomunal sabiduría de sus cuatro años.

Con humildad le pedí que me explicara, a sabiendas que mi ignorancia de lo que se refería demostraba mi poco evolucionada y pedestre mente.

Su explicación fue algo así como que las muñecas están rellenas y tienen el pelo de algodón, así que las niñas locas que dicen genialidades como ella son algodones.

Ciertamente ella se había catalogado así después de decir algo con una chispa de locura efervescente.


Como una nube

como algodón de azúcar

como espuma de champán


Ser un algodón, me imagino, es ser loco no con esa locura abismada del dolorido poeta.

No, el algodón de la locura de M es fugaz e inalcanzable. Tiene la levedad de una brizna de polvo y se expande por el aire como un diente de león.

Necesito muchas reencarnaciones para entender y aspirar al maravilloso ojo de M.

Pero puedo soñar con algún día ser un algodón.

lunes, 28 de junio de 2010

Mi doble

Siamese Twins. Fotografía de Diane Arbus
"Ando buscando un hombre que se parezca a mí
para darle mi nombre, mi mujer y mi hijo,
mis libros y mis deudas.
Ando buscando a quien regalarle mi alma,
mi destino, mi muerte.
Con qué gusto lo haría,
¡con qué ternura me dejaría en sus manos!"
(Jaime Sabines)


"Tengo miedo de hallar mi nombre en otro sitio
y hallarla detrás a ella: 
espejo brutal de mis carencias.
Debe haber alguien que lleve mi nombre
que comparta este miedo siamés,
este pavor idéntico.
No quiero saber de su existencia.
Que del otro lado de la tierra
ella me tema."
(P.Z.) 

Hace como dos años programé una alerta en Google para el título de mi libro, la revista en la que colaboro y mi nombre. El propósito era enterarme si salía alguna nota en prensa. Después de las presentaciones no había recibido absolutamente nada pero la semana pasada recibí una sobre una mención de mi nombre en un sitio que no conocía.

Me intrigó.

Resulta que no era sobre mí, sino sobre alguien que comparte mi mismo nombre. Para la gran mayoría esto no tiene más relevancia, pero para mí sí. Es que tengo un nombre bastante peculiar. Mi apellido es inusual para el país en el que vivo y estoy acostumbrada a deletrearlo todo el tiempo.

Lo hacía igual cuando vivía en otro país.

Incluso la combinación de mi nombre y mi apellido no había aparecido en Google además de mis propias menciones. Por esto estoy acostumbrada a pensar en la combinación de sus sílabas como algo muy íntimo y personal.

Tiene sus ventajas tener un nombre inusual, pero también un enorme problema: perder la capacidad del incógnito: no puedo esconder algo vergonzoso cobijándome en la invisibilidad que un nombre común podría ofrecerme.

Con curiosidad, miedo y rencor visité el sitio. Esperaba descubrir algunas características de mi homónimo para imaginarme esa vida alterna que tiene mi nombre.

Recibí más que eso: había una foto.

Ahora poseo la imagen indeleble que mi alter ego observa cada mañana en el espejo.

Y me entretengo pensando si, a su vez, ella piensa en mí.

domingo, 27 de junio de 2010

Violentia


A Roque Dalton y la tierra cenegosa en que nací

(Poema muy poco trabajado, corporal, vivo,
violento y sobre la violencia de la tierra en que nací.
Escrito con sabor a bilis
en días y noches sin sueño)



La violencia es un pan duro
que quiebra los dientes y la lengua
arrebatado con uñas y costras de lodo.

Ver cuerpos que se alejan
con la mejilla herida sobre el pavimento.

La tierra acre escondida debajo de la lengua.

La falacia de creer que todo viene
de los pies chamuscados
o lo sementoso de una herida milenaria.

La violencia no es un hueso
en una fosa común,
ni la llamada temida,
ni el ojo vendado,
caminar al descampado descalzo,
el dedo ausente
o la vulgaridad de una cicatriz plateada.

La violencia es el escozor de la garganta.

La violencia se secreta como saliva forzada,
como sangre y heces.

Tiene el olor incontrolable de la orina
y del agua purulenta
y brota como una arcada.

Es este odio agigantado
de mis tontas manos que no atinan
a hacer nada más que escribir estas palabras.*



*Derechos reservados.
Related Posts with Thumbnails