martes, 15 de marzo de 2011

Estasis

Escribo poco estos días y cuando escribo no edito (esas cosas son del trabajo). Pero dice Queen Loana que es mejor así, que es más cierto, más crudo. Para ella estas palabras que nacen de mi también insomnio. Querida reina, lo que escribiste hoy lo he leído como si fuera para mí, como si fuera sobre mí.


Estasis

Mis días se sienten anegados
tranquilos
no se mueven hacia ningún sitio.

Ya no hay rabia
no hay lamentos desgarrados
no hay tristezas largas.

Tampoco hay movimiento.

Ya lo decía Frida: "mi cuerpo es un marasmo".

Tantos años de ver sus pinturas
sin saber que tendrían tanto significado hoy.

Entiendo más que nunca lo estático
la imagen vampírica que no cambia.

A esto es a lo que le temo ahora
a que mis días no fluyan hacia ningún lado
no hay progreso
no hay cambio.

Escucho el tic-tac de un reloj que sólo tiene segundero...

...y tengo que pellizcarme para no evadirme
porque nunca he aprendido a ser paciente.

viernes, 11 de marzo de 2011

Mi cuerpo sabe

Mi cuerpo sabe lo que yo no me atrevo a decir
incluso lo que a veces olvido.

Mi voz es torpe estos días
no encuentro palabras
mi cuerpo en cambio tiene otro lenguaje
y a pesar de mi obsesión con traducirlo todo
no puedo

Anoche tuve un sueño
y alguien preguntó lo imposible
y en mi sueño mi cuerpo lloró inconsolablemente

Ya no recordaba este dolor
sabía que aún estaba ahí como una extremidad fantasma
pero vuelvo a sentirlo

Mi cuerpo sabe
es mucho más sabio que yo
y no teme decir
lo que yo soy demasiado supersticiosa para poner en palabras.

miércoles, 19 de enero de 2011

El culto del cuerpo

Hace días que las moiras hablábamos del cuerpo. Moira y moira escribieron sobre él.

Yo las leí sabiéndome parte de esa reflexión
y rumié sus palabras
aunque las mías todavía no estaban listas para nacer.

El dilema que vivo es no saber si las cicatrices y el dolor físicos son una forma de rencor.

El mundo me pide que deje el pasado en el pasado, me reclama que no acepte mi realidad y siga con el sabor de mi rabia en la boca.

Pero

¿cómo se olvida el dolor que todavía está presente, la carne fibrosa que ha dejado de ser flexible y limita el movimiento?

Hoy creo que el culto de nuestro cuerpo y nuestras heridas no es rencor. Me niego a vivir pretendiendo que este cuerpo es nuevo porque aceptar mi cuerpo es aceptar el dolor y la alegría, el clímax y la rabia.

Todo en uno solo.

Y declaro la fe en mi cuerpo, este cuerpo que año con año me viene quedando mejor, porque lo conozco y lo siento cómodo, lo siento yo y lo siento mío.

Lo amo y lo odio con fervor

sin medias tintas.
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